cuentos

Donde la felicidad se pudre: anatomía de una oscuridad íntima

Desde su propio título, Todos los muertos de mi felicidad, del escritor peruano Gabriel Rimachi Sialer, el libro anuncia una poética incómoda, donde la memoria, el deseo y la violencia no se ordenan sino que se superponen, como capas de una ciudad herida. Publicado como un volumen de cuentos , este conjunto funciona más como un descenso progresivo que como una simple colección: cada relato empuja un poco más hacia zonas donde el lector preferiría no quedarse demasiado tiempo. El cuerpo como campo de batalla Uno de los rasgos más persistentes del libro es la manera en que el cuerpo aparece como territorio de conflicto. En “Ciudad solitaria”, el relato

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«Espejos en un café»: mirarse para contarse

Espejos en un café, de Olivia Maciel Edelman, es una colección de relatos que, más que narrar historias, nos ofrece una forma de mirar —y de mirarnos— a través del tiempo, la memoria y las múltiples capas de la identidad. Es un libro que deja preguntas abiertas largo rato después de la última página. Dividido en relatos que pueden leerse de forma independiente, Espejos en un café compone un mosaico íntimo donde cada historia es un reflejo (a veces turbio, a veces cristalino) de lo cotidiano, lo político, lo espiritual y lo profundamente femenino. No hay aquí grandes giros argumentales ni fuegos artificiales narrativos: el poder de Edelman reside en

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Sueños que duelen, realidades que sangran: el universo fantástico de Héctor Torres

En El amor en tres platos, Héctor Torres cocina a fuego lento una serie de cuentos donde el sueño y la vigilia, la ternura y la violencia, el absurdo y la cotidianidad, hierven juntos en una misma olla narrativa. El resultado es un libro hipnótico, de esos que se abren con curiosidad y se cierran con desasosiego. Este volumen, compuesto por una veintena de cuentos escritos entre 1993 y 2001, es también un artefacto de madurez. Torres reescribe sus primeros textos con una mirada crítica, consciente de los “pecados” de juventud, pero fiel a los impulsos que los originaron. El resultado es una obra cohesionada, donde se perciben las huellas

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Desordenadas: voces que rompen el molde

Desordenadas (Suburbano Ediciones, 2019) se compone de relatos que parecen una suerte de fragmentos de vida rescatados al vuelo: escenas familiares, confesiones, diálogos domésticos, crónicas de migración, violencia, amores y dolores que nunca se cuentan de la misma manera. Lo primero que avisa la autora en su nota para el lector es que estas historias no nacieron con la intención de armar un libro. Son piezas sueltas, escritas a lo largo de los años, ahora reunidas como quien recoge pedazos de memoria desperdigados en una habitación. Ese gesto, el de juntar lo disperso, ya es en sí un acto de resistencia contra el orden impuesto. La vida como manifiesto El

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Viajes, ferias y fantasmas: Teresa Dovalpage en clave íntima y cómplice

En En la Feria del Libro de Miami y otros viajes astrales, Teresa Dovalpage nos entrega un conjunto de relatos que caminan con soltura entre la autoficción, la nostalgia, el absurdo cotidiano y la comedia existencial. La escritora cubana, con su mirada aguda y profundamente humana, nos invita a acompañarla en un recorrido que va del consulado estadounidense en La Habana a las ferias literarias en Miami, pasando por matrimonios fallidos, sesiones espiritistas con audífonos y misiones pseudoperiodísticas en contextos surrealistas. El libro no solo se lee con placer, se escucha con una risa que a veces es carcajada y otras es apenas un resoplido cómplice. Dovalpage nos muestra cómo

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Un bestiario incendiario: sobre Shogun inflamable de Salvador Luis

 Shogun inflamable, de Salvador Luis, es una colección de relatos que funciona como laboratorio de monstruos: aquí los caníbales se vuelven gourmets, los matrimonios se baten en duelo con samuráis imaginarios, los abuelos proclaman a Hitler como héroe y los gatos son encerrados en botellas para probar la resistencia del alma. El arte del desvarío El libro se abre con Froilán, anthropophagus, un relato que instala el tono: el narrador es un caníbal que describe con lujo de detalle la mejor forma de cortar, congelar y servir orejas humanas, como si escribiera un manual de etiqueta culinaria. La violencia se filtra entre recetas de conservación y consejos de buenas maneras.

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Mapas de un territorio inestable

¿Qué sucede cuando los narradores latinoamericanos escriben desde Estados Unidos, pero en español? ¿Qué mutaciones sufre la lengua, la memoria, la mirada? ¿Qué pasa con los temas, las formas y los vínculos? Estados Hispanos de América, antología editada por Antonio Díaz Oliva y publicada por Sudaquia Editores, no intenta responder todas esas preguntas, pero sí ofrece un mapa en movimiento: un mosaico narrativo hecho de voces que cruzan fronteras mientras escriben. Una introducción que también es manifiesto El prólogo de Díaz Oliva es una pieza clave. Más que una introducción, es una declaración de principios. El editor reflexiona sobre los cruces entre academia y literatura, sobre la marginalidad de la

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Los que no sueñan el sueño americano

Desde la primera página, La ciudad de los hoteles vacíos incomoda y atrae. Gonzalo Baeza no pretende edulcorar la experiencia del migrante latinoamericano en Estados Unidos; por el contrario, la sumerge en barro, gasolina, perros bravos, trailers oxidados y moteles de paso. Este conjunto de relatos da cuenta del desarraigo desde un realismo seco, mordaz, de líneas cortadas como latigazos. Es un retrato de quienes no encuentran lugar ni en su país de origen ni en el país de acogida. Extranjeros eternos, condenados a dormir con un ojo abierto. Geografía de la intemperie Los cuentos del libro se sitúan en ciudades norteamericanas que rara vez figuran en la literatura migrante:

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La herida y la máscara: cuerpos en fuga en Antifaces

Una ciudad, ocho mujeres, mil silencios En Antifaces, Jennifer Thorndike construye un paisaje emocional hecho de fragmentos, rupturas y evocaciones apenas sostenidas. Son ocho cuentos, pero podrían ser uno solo que se descompone en distintas voces, cada una con su tono herido, íntimo, urgente. El hilo común es el cuerpo: su desgaste, su memoria, su resistencia. Lo que se arrastra y no se dice En “NY Doesn’t Love You”, la ciudad no ama, no abraza: observa. Una mujer deambula mientras arrastra consigo un duelo imposible, una rabia no nombrada, una extranjería que no es solo geográfica. Como en muchos cuentos del libro, lo que duele no se dice, se insinúa.

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Cárdenas

Yo tenía ocho años y estaba en cuarto grado de primaria. Era más alta que mis compañeras de clase. Mi timidez, combinada con una explosión de energía y sentido del humor, hacía que gozara del afecto de las maestras y maestros, pero también del odio de algunas niñas de mi salón. Eran cinco. Solo recuerdo el apellido de ella, la líder, una niña con mirada amarga: Cárdenas se llamaba. Todos sabíamos que en su casa la maltrataban con castigos extremos: según contaban sus amiguitas, la obligaban a pararse con los brazos abiertos en cruz, con un ladrillo en cada mano, y en esa posición, su papá le propinaba correazos que

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Donde la felicidad se pudre: anatomía de una oscuridad íntima

Desde su propio título, Todos los muertos de mi felicidad, del escritor peruano Gabriel Rimachi Sialer, el libro anuncia una poética incómoda, donde la memoria, el deseo y la violencia no se ordenan sino que se superponen, como capas de una ciudad herida. Publicado como un volumen de cuentos , este conjunto funciona más como un descenso progresivo que como una simple colección: cada relato empuja un poco más hacia zonas donde el lector preferiría no quedarse demasiado tiempo. El cuerpo como campo de batalla Uno de los rasgos más persistentes del libro es la manera en que el cuerpo aparece como territorio de conflicto. En “Ciudad solitaria”, el relato

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«Espejos en un café»: mirarse para contarse

Espejos en un café, de Olivia Maciel Edelman, es una colección de relatos que, más que narrar historias, nos ofrece una forma de mirar —y de mirarnos— a través del tiempo, la memoria y las múltiples capas de la identidad. Es un libro que deja preguntas abiertas largo rato después de la última página. Dividido en relatos que pueden leerse de forma independiente, Espejos en un café compone un mosaico íntimo donde cada historia es un reflejo (a veces turbio, a veces cristalino) de lo cotidiano, lo político, lo espiritual y lo profundamente femenino. No hay aquí grandes giros argumentales ni fuegos artificiales narrativos: el poder de Edelman reside en

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Sueños que duelen, realidades que sangran: el universo fantástico de Héctor Torres

En El amor en tres platos, Héctor Torres cocina a fuego lento una serie de cuentos donde el sueño y la vigilia, la ternura y la violencia, el absurdo y la cotidianidad, hierven juntos en una misma olla narrativa. El resultado es un libro hipnótico, de esos que se abren con curiosidad y se cierran con desasosiego. Este volumen, compuesto por una veintena de cuentos escritos entre 1993 y 2001, es también un artefacto de madurez. Torres reescribe sus primeros textos con una mirada crítica, consciente de los “pecados” de juventud, pero fiel a los impulsos que los originaron. El resultado es una obra cohesionada, donde se perciben las huellas

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Desordenadas: voces que rompen el molde

Desordenadas (Suburbano Ediciones, 2019) se compone de relatos que parecen una suerte de fragmentos de vida rescatados al vuelo: escenas familiares, confesiones, diálogos domésticos, crónicas de migración, violencia, amores y dolores que nunca se cuentan de la misma manera. Lo primero que avisa la autora en su nota para el lector es que estas historias no nacieron con la intención de armar un libro. Son piezas sueltas, escritas a lo largo de los años, ahora reunidas como quien recoge pedazos de memoria desperdigados en una habitación. Ese gesto, el de juntar lo disperso, ya es en sí un acto de resistencia contra el orden impuesto. La vida como manifiesto El

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Viajes, ferias y fantasmas: Teresa Dovalpage en clave íntima y cómplice

En En la Feria del Libro de Miami y otros viajes astrales, Teresa Dovalpage nos entrega un conjunto de relatos que caminan con soltura entre la autoficción, la nostalgia, el absurdo cotidiano y la comedia existencial. La escritora cubana, con su mirada aguda y profundamente humana, nos invita a acompañarla en un recorrido que va del consulado estadounidense en La Habana a las ferias literarias en Miami, pasando por matrimonios fallidos, sesiones espiritistas con audífonos y misiones pseudoperiodísticas en contextos surrealistas. El libro no solo se lee con placer, se escucha con una risa que a veces es carcajada y otras es apenas un resoplido cómplice. Dovalpage nos muestra cómo

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 Shogun inflamable, de Salvador Luis, es una colección de relatos que funciona como laboratorio de monstruos: aquí los caníbales se vuelven gourmets, los matrimonios se baten en duelo con samuráis imaginarios, los abuelos proclaman a Hitler como héroe y los gatos son encerrados en botellas para probar la resistencia del alma. El arte del desvarío El libro se abre con Froilán, anthropophagus, un relato que instala el tono: el narrador es un caníbal que describe con lujo de detalle la mejor forma de cortar, congelar y servir orejas humanas, como si escribiera un manual de etiqueta culinaria. La violencia se filtra entre recetas de conservación y consejos de buenas maneras.

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Mapas de un territorio inestable

¿Qué sucede cuando los narradores latinoamericanos escriben desde Estados Unidos, pero en español? ¿Qué mutaciones sufre la lengua, la memoria, la mirada? ¿Qué pasa con los temas, las formas y los vínculos? Estados Hispanos de América, antología editada por Antonio Díaz Oliva y publicada por Sudaquia Editores, no intenta responder todas esas preguntas, pero sí ofrece un mapa en movimiento: un mosaico narrativo hecho de voces que cruzan fronteras mientras escriben. Una introducción que también es manifiesto El prólogo de Díaz Oliva es una pieza clave. Más que una introducción, es una declaración de principios. El editor reflexiona sobre los cruces entre academia y literatura, sobre la marginalidad de la

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Los que no sueñan el sueño americano

Desde la primera página, La ciudad de los hoteles vacíos incomoda y atrae. Gonzalo Baeza no pretende edulcorar la experiencia del migrante latinoamericano en Estados Unidos; por el contrario, la sumerge en barro, gasolina, perros bravos, trailers oxidados y moteles de paso. Este conjunto de relatos da cuenta del desarraigo desde un realismo seco, mordaz, de líneas cortadas como latigazos. Es un retrato de quienes no encuentran lugar ni en su país de origen ni en el país de acogida. Extranjeros eternos, condenados a dormir con un ojo abierto. Geografía de la intemperie Los cuentos del libro se sitúan en ciudades norteamericanas que rara vez figuran en la literatura migrante:

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La herida y la máscara: cuerpos en fuga en Antifaces

Una ciudad, ocho mujeres, mil silencios En Antifaces, Jennifer Thorndike construye un paisaje emocional hecho de fragmentos, rupturas y evocaciones apenas sostenidas. Son ocho cuentos, pero podrían ser uno solo que se descompone en distintas voces, cada una con su tono herido, íntimo, urgente. El hilo común es el cuerpo: su desgaste, su memoria, su resistencia. Lo que se arrastra y no se dice En “NY Doesn’t Love You”, la ciudad no ama, no abraza: observa. Una mujer deambula mientras arrastra consigo un duelo imposible, una rabia no nombrada, una extranjería que no es solo geográfica. Como en muchos cuentos del libro, lo que duele no se dice, se insinúa.

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Cárdenas

Yo tenía ocho años y estaba en cuarto grado de primaria. Era más alta que mis compañeras de clase. Mi timidez, combinada con una explosión de energía y sentido del humor, hacía que gozara del afecto de las maestras y maestros, pero también del odio de algunas niñas de mi salón. Eran cinco. Solo recuerdo el apellido de ella, la líder, una niña con mirada amarga: Cárdenas se llamaba. Todos sabíamos que en su casa la maltrataban con castigos extremos: según contaban sus amiguitas, la obligaban a pararse con los brazos abiertos en cruz, con un ladrillo en cada mano, y en esa posición, su papá le propinaba correazos que

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