
Donde la felicidad se pudre: anatomía de una oscuridad íntima
Desde su propio título, Todos los muertos de mi felicidad, del escritor peruano Gabriel Rimachi Sialer, el libro anuncia una poética incómoda, donde la memoria, el deseo y la violencia no se ordenan sino que se superponen, como capas de una ciudad herida. Publicado como un volumen de cuentos , este conjunto funciona más como un descenso progresivo que como una simple colección: cada relato empuja un poco más hacia zonas donde el lector preferiría no quedarse demasiado tiempo. El cuerpo como campo de batalla Uno de los rasgos más persistentes del libro es la manera en que el cuerpo aparece como territorio de conflicto. En “Ciudad solitaria”, el relato
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