#CrónicaUrbana

Miami: el fuego de la memoria, la música del mito

Cada quien cuenta la ciudad que habita según sus experiencias en ella. Para unos es la tierra donde ha nacido, sus orígenes; para muchos es una urbe pasajera, que ven de soslayo; para otros es la patria adoptada, el último confín del universo que les ha dado albergue y destino. Pedro Medina León (Lima, 1977), narrador, cronista y ensayista, pertenece a esta última categoría. Su punto de partida está en América del Sur, en la costa del Pacífico, en un Perú donde lo tradicional y lo moderno son un nudo inextricable. Pero ahora vive frente a otro océano: el Atlántico. Y si queremos ser más específicos: reside en el mar

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Escribir desde el desarraigo: una conversación con Keila Vall de la Ville

por Nata Napolitano @88natanapolitana El título de su libro evoca tanto la literatura de Murakami como el cine de Tom Tykwer. ¿Cómo surgió la idea de esta intersección entre ambos referentes y qué representan en su obra? El título del libro nace de una de sus crónicas, que escribí luego de leer De qué hablo cuando hablo de correr, de Murakami. Un libro que, a pesar de su tono y tema en apariencia ligeros, se me hizo tedioso. Cuando corro me gusta hacerlo en parques o montañas, necesito el paisaje sinuoso. Correr en plano o carreteras baldías me resulta interminable. Y pienso que este libro está emparentado con la geografía

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Alicia, esto es Lima (y esto es el capitalismo)

Por David Diaz-Lee En algún momento, nos dijeron que el futuro era una promesa: estudiar, trabajar, esforzarse, resistir. Y sin embargo, para tantos, el futuro solo se convirtió en una larga espera. Es 1996 en Lima. El caos late en los estómagos vacíos, en las calles oscuras, en los zapatos rotos que no alcanzan a cruzar la ciudad sin deshacerse. En Alicia, esto es el capitalismo, Carlos Villacorta nos lanza a ese agujero donde la realidad se convierte en una mezcla de ternura brutal, humor de supervivencia y una nostalgia que sabe a pan viejo y salsa pizza. En esta Alicia no hay conejos apurados, sino jóvenes que cortan champiñones

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Miami: el fuego de la memoria, la música del mito

Cada quien cuenta la ciudad que habita según sus experiencias en ella. Para unos es la tierra donde ha nacido, sus orígenes; para muchos es una urbe pasajera, que ven de soslayo; para otros es la patria adoptada, el último confín del universo que les ha dado albergue y destino. Pedro Medina León (Lima, 1977), narrador, cronista y ensayista, pertenece a esta última categoría. Su punto de partida está en América del Sur, en la costa del Pacífico, en un Perú donde lo tradicional y lo moderno son un nudo inextricable. Pero ahora vive frente a otro océano: el Atlántico. Y si queremos ser más específicos: reside en el mar

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Escribir desde el desarraigo: una conversación con Keila Vall de la Ville

por Nata Napolitano @88natanapolitana El título de su libro evoca tanto la literatura de Murakami como el cine de Tom Tykwer. ¿Cómo surgió la idea de esta intersección entre ambos referentes y qué representan en su obra? El título del libro nace de una de sus crónicas, que escribí luego de leer De qué hablo cuando hablo de correr, de Murakami. Un libro que, a pesar de su tono y tema en apariencia ligeros, se me hizo tedioso. Cuando corro me gusta hacerlo en parques o montañas, necesito el paisaje sinuoso. Correr en plano o carreteras baldías me resulta interminable. Y pienso que este libro está emparentado con la geografía

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Alicia, esto es Lima (y esto es el capitalismo)

Por David Diaz-Lee En algún momento, nos dijeron que el futuro era una promesa: estudiar, trabajar, esforzarse, resistir. Y sin embargo, para tantos, el futuro solo se convirtió en una larga espera. Es 1996 en Lima. El caos late en los estómagos vacíos, en las calles oscuras, en los zapatos rotos que no alcanzan a cruzar la ciudad sin deshacerse. En Alicia, esto es el capitalismo, Carlos Villacorta nos lanza a ese agujero donde la realidad se convierte en una mezcla de ternura brutal, humor de supervivencia y una nostalgia que sabe a pan viejo y salsa pizza. En esta Alicia no hay conejos apurados, sino jóvenes que cortan champiñones

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