
Los Onetti: un padre, dos hijos, quince cuadernos y todo lo que nunca se dijo
Un paquete llega por correo con el remitente equivocado: Mario Onetti ha muerto, pero su nombre sigue apareciendo como emisor. Su hijo Fernando lo recibe confundido, todavía dolido por el duelo. Lo abre. Adentro hay una carta y quince cuadernos numerados. Una bomba de tiempo. Con esta escena mínima y poderosa empieza Los Onetti, la primera novela de Javier Lentino, que se presenta como una historia familiar y termina siendo un artefacto emocional cargado de memoria, ternura, revelaciones y verdades incómodas. Lentino logra algo difícil: hace que queramos seguir leyendo sobre una familia común —la suya, la tuya, la de cualquiera— como si estuviéramos abriendo nuestro propio álbum de fotos
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