
En el nombre de los que resisten
Una biblioteca como hogar En En el nombre de la rusa, María Cristina Fernández transforma una biblioteca pública de Miami en un escenario de supervivencia, resistencia y belleza inesperada. En tiempos de pandemia, cuando todo se cierra, la biblioteca representa uno de los últimos espacios disponibles para los que no tienen nada. Ni casa, ni comida asegurada, ni un baño. Ahí se cruzan las vidas de quienes, sin ser protagonistas de nada, merecen una novela. El elenco es coral: una familia negra que duerme en los jardines, una bibliotecaria rusa misántropa y lúcida, una argentina esotérica, un guardia de seguridad con pasado militar y obsesiones groseras. También adolescentes, locos, lectores
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