#literaturaargentina

Los Onetti: un padre, dos hijos, quince cuadernos y todo lo que nunca se dijo

Un paquete llega por correo con el remitente equivocado: Mario Onetti ha muerto, pero su nombre sigue apareciendo como emisor. Su hijo Fernando lo recibe confundido, todavía dolido por el duelo. Lo abre. Adentro hay una carta y quince cuadernos numerados. Una bomba de tiempo. Con esta escena mínima y poderosa empieza Los Onetti, la primera novela de Javier Lentino, que se presenta como una historia familiar y termina siendo un artefacto emocional cargado de memoria, ternura, revelaciones y verdades incómodas. Lentino logra algo difícil: hace que queramos seguir leyendo sobre una familia común —la suya, la tuya, la de cualquiera— como si estuviéramos abriendo nuestro propio álbum de fotos

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El grito que no se olvida: sobre Eni Furtado no ha dejado de correr, de Alicia Kozameh

Eni Furtado corre. Corre con la desesperación del cuerpo que no encuentra descanso, del alma que no encuentra refugio. Corre desde las primeras páginas de esta novela estremecedora de Alicia Kozameh, que no se escribe solo con palabras sino también con cicatrices. Porque Eni Furtado no ha dejado de correr no es solo un relato —es una forma de resistir, de dar testimonio, de sobrevivir. La autora argentina, ex presa política y figura clave de la literatura de la memoria, vuelve a sumergirse en las zonas más oscuras de la infancia, el abuso, la culpa y la construcción de la subjetividad femenina bajo la violencia patriarcal. Pero esta vez lo

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Una patria entre paréntesis: Don’t Cry for Me América

¿Qué significa “volver” cuando una vida entera se ha construido en otra lengua, en otro ritmo, bajo otra luz? ¿Qué queda de lo argentino en un cuerpo que desayuna café americano, trabaja en inglés y cena con nostalgia? Don’t Cry for Me, América no contesta esas preguntas, las encarna. Y lo hace con lucidez, crudeza y una rara ternura. Esta antología, editada por Fernando Olszanski y Hernán Vera Álvarez, reúne a dieciocho autores argentinos que residen en Estados Unidos. El resultado es un retrato fragmentado pero intenso del exilio cotidiano, de las mutaciones identitarias y de ese lugar ambiguo entre dos pertenencias que nunca terminan de encontrarse. No es un

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El crimen como partitura: ¿Quién mató a la cantante de jazz?

  La novela ¿Quién mató a la cantante de jazz? de Tatiana Goransky se abre como una canción de Nina Simone en una madrugada de humo y neón: con una muerte súbita, un escenario saturado de emociones y un misterio que pide a gritos un narrador. La primera línea ya lo deja claro: “La Cantante de Jazz está muerta.” Así, sin anestesia, empieza esta historia que vibra con el ritmo de lo noir, pero donde la voz femenina se impone con fuerza e ironía. El escenario y la música del crimen La escena del crimen es casi una instalación artística: el cuerpo de la cantante yace fuera del Salón Champagne,

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Amor, éxtasis y derrota: una mujer hecha de pistas electrónicas

  En Electrónica, Enzo Maqueira compone una novela arrolladora, narrada con ritmo de after y sensibilidad de confesionario, donde una mujer de treinta y tantos —docente universitaria, exfiestera, drogona reformada, pareja en declive, hija cuidando a un padre enfermo— se obsesiona con un alumno adolescente llamado Rabec. Pero decir que Electrónica trata sobre una profesora que se enamora de un pibe de 18 es reducir brutalmente el alcance emocional, generacional y narrativo de esta novela cargada de nostalgia, sustancias, música y tiempo. Un viaje interior con base en la pista La voz narrativa, siempre cercana al monólogo interior, le da cuerpo y alma a la protagonista. No tiene nombre (o

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“Ámbar”: crecer entre disparos

En las primeras líneas de Ámbar, Nicolás Ferraro nos lanza sin aviso a la ruta, al olor metálico de la sangre, al calor de una toalla empapada en heridas viejas y recientes. Es el padre quien lleva un tatuaje con el nombre de su hija. Es ella quien cuenta, sin rodeos: “Sos mi cicatriz favorita”. Y ya desde ahí entendemos que esta no es una novela sobre lazos familiares convencionales: es una historia de amor desgarrado, salvaje, lleno de plomo y huellas imborrables. Una hija, un padre y un mapa hecho de heridas Ámbar tiene quince años, pero en el mundo de Ferraro eso no significa inocencia ni ternura. Significa

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Los Onetti: un padre, dos hijos, quince cuadernos y todo lo que nunca se dijo

Un paquete llega por correo con el remitente equivocado: Mario Onetti ha muerto, pero su nombre sigue apareciendo como emisor. Su hijo Fernando lo recibe confundido, todavía dolido por el duelo. Lo abre. Adentro hay una carta y quince cuadernos numerados. Una bomba de tiempo. Con esta escena mínima y poderosa empieza Los Onetti, la primera novela de Javier Lentino, que se presenta como una historia familiar y termina siendo un artefacto emocional cargado de memoria, ternura, revelaciones y verdades incómodas. Lentino logra algo difícil: hace que queramos seguir leyendo sobre una familia común —la suya, la tuya, la de cualquiera— como si estuviéramos abriendo nuestro propio álbum de fotos

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El grito que no se olvida: sobre Eni Furtado no ha dejado de correr, de Alicia Kozameh

Eni Furtado corre. Corre con la desesperación del cuerpo que no encuentra descanso, del alma que no encuentra refugio. Corre desde las primeras páginas de esta novela estremecedora de Alicia Kozameh, que no se escribe solo con palabras sino también con cicatrices. Porque Eni Furtado no ha dejado de correr no es solo un relato —es una forma de resistir, de dar testimonio, de sobrevivir. La autora argentina, ex presa política y figura clave de la literatura de la memoria, vuelve a sumergirse en las zonas más oscuras de la infancia, el abuso, la culpa y la construcción de la subjetividad femenina bajo la violencia patriarcal. Pero esta vez lo

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Una patria entre paréntesis: Don’t Cry for Me América

¿Qué significa “volver” cuando una vida entera se ha construido en otra lengua, en otro ritmo, bajo otra luz? ¿Qué queda de lo argentino en un cuerpo que desayuna café americano, trabaja en inglés y cena con nostalgia? Don’t Cry for Me, América no contesta esas preguntas, las encarna. Y lo hace con lucidez, crudeza y una rara ternura. Esta antología, editada por Fernando Olszanski y Hernán Vera Álvarez, reúne a dieciocho autores argentinos que residen en Estados Unidos. El resultado es un retrato fragmentado pero intenso del exilio cotidiano, de las mutaciones identitarias y de ese lugar ambiguo entre dos pertenencias que nunca terminan de encontrarse. No es un

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El crimen como partitura: ¿Quién mató a la cantante de jazz?

  La novela ¿Quién mató a la cantante de jazz? de Tatiana Goransky se abre como una canción de Nina Simone en una madrugada de humo y neón: con una muerte súbita, un escenario saturado de emociones y un misterio que pide a gritos un narrador. La primera línea ya lo deja claro: “La Cantante de Jazz está muerta.” Así, sin anestesia, empieza esta historia que vibra con el ritmo de lo noir, pero donde la voz femenina se impone con fuerza e ironía. El escenario y la música del crimen La escena del crimen es casi una instalación artística: el cuerpo de la cantante yace fuera del Salón Champagne,

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Amor, éxtasis y derrota: una mujer hecha de pistas electrónicas

  En Electrónica, Enzo Maqueira compone una novela arrolladora, narrada con ritmo de after y sensibilidad de confesionario, donde una mujer de treinta y tantos —docente universitaria, exfiestera, drogona reformada, pareja en declive, hija cuidando a un padre enfermo— se obsesiona con un alumno adolescente llamado Rabec. Pero decir que Electrónica trata sobre una profesora que se enamora de un pibe de 18 es reducir brutalmente el alcance emocional, generacional y narrativo de esta novela cargada de nostalgia, sustancias, música y tiempo. Un viaje interior con base en la pista La voz narrativa, siempre cercana al monólogo interior, le da cuerpo y alma a la protagonista. No tiene nombre (o

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“Ámbar”: crecer entre disparos

En las primeras líneas de Ámbar, Nicolás Ferraro nos lanza sin aviso a la ruta, al olor metálico de la sangre, al calor de una toalla empapada en heridas viejas y recientes. Es el padre quien lleva un tatuaje con el nombre de su hija. Es ella quien cuenta, sin rodeos: “Sos mi cicatriz favorita”. Y ya desde ahí entendemos que esta no es una novela sobre lazos familiares convencionales: es una historia de amor desgarrado, salvaje, lleno de plomo y huellas imborrables. Una hija, un padre y un mapa hecho de heridas Ámbar tiene quince años, pero en el mundo de Ferraro eso no significa inocencia ni ternura. Significa

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