Ventanas: Entrevistas de Glenda Galán a escritores latinoamericanos, es un compendio interactivo de treinta y siete entrevistas a escritores poetas latinoamericanos de nuestro tiempo, que consta de QR Codes desde los cuales el lector tendrá acceso a otras entrevistas y publicaciones de estos autores, publicadas en la revista cultural Dominicana en Miami.

Ventanas recoge los maravillosos retratos de la artista Jennie Santos y consta de cinco ventanas, desde las que se exponen —en las cuatro primeras— las entrevistas, agrupadas de acuerdo con el lugar geográfico donde fueron realizadas. A través de ellas el lector puede acercarse a importantes aspectos de la obra de cada autor y a sus formas de percibir el mundo. El libro concluye con una quinta ventana en la que varios escritores conversan con Glenda Galán.

Luego de una exitosa presentación en la Feria del Libro de Bogotá (FILBO 2018), Ventanas se presentará en la Feria del Libro de Miami 2018, el sábado 17 de noviembre, a las 5:30 p.m. en el edificio8, piso 5.

Aquí algunas de las preguntas contenidas en Ventanas:

Cuando estuve en Barcelona me emocionó mucho visitar el lugar donde vivió Roberto Bolaño, a quien tuviste la oportunidad de entrevistar. Me da curiosidad saber cómo fue esa experiencia.

Compleja. Es de mi generación. Fuimos jóvenes poetas que com- partimos el mismo ambiente literario, y los dos tuvimos inclinaciones muy distintas. Bolaño se afilió a Efraín Huerta. Yo no. Ni tenía cabida (era mujer, era un ambiente más misógino), y no era mi «gusto». Ese factor importante que es el «gusto literario». Aprendí a apreciar la gracia de Efraín Huerta mucho después. Mi corazón iba con Tomás Segovia, con Octavio Paz. Sé ahora cuán grande es Lizalde, admiro a Gabriel Zaíd (entonces, de joven, sólo como ensayista). Estaba yo en otra orilla, en el mismo círculo. Después lo reencontré: persona y autor único, una joya. Ya se sabe.

En esa entrevista hablaste con él sobre la trama y la forma de abordarla o plasmarla en los libros. Me gustaría preguntarte a ti sobre las tramas de tus libros, ¿cómo nacen? ¿Te persiguen?

Me persiguen. No las procuro, ellas me buscan a mí. Es algo misterioso. Aunque hay casos en que sé yo busqué la novela, me empeciné, no sin dificultades. Como es el caso de El libro de Ana.

¿Cuáles son los principales retos que enfrentan los nuevos escritores mexicanos?

Que lo que escriban no le importe a nadie. Es paradójico que el discurso entre parte de la crítica y los autores sea que los lectores no importan y que se escribe para nadie; pero, a la vez, ellos mismos se quejen de que nadie los lee y reclamen crecientes apoyos públicos. Me parece que el reto de un narrador (los casos de ensayistas y poetas quizá sean diferentes) es establecer un diálogo con su tiempo. Y eso no puede prescindir de los lectores.

Qué te viene a la mente si te digo «literatura puertorriqueña»?

 Una tradición y un horizonte. Por un lado, se trata de una tradición que, como todas, es complicada. En este caso no sólo por la cues- tión de qué se incluye y qué no se incluye, sino, porque implica una búsqueda constante. Por más que me he dedicado a leer la tradición, tengo un rompecabezas incompleto al que le faltan muchísimas piezas —muchas porque no se consiguen, otras porque ni he escuchado de ellas––. Este rompecabezas es aún más complicado porque implica dos ramas —la isleña y la de la diáspora— que, aunque a veces se tocan, muchas veces crecen en direcciones contrarias. Quizás por eso me gusta pensarla más como un horizonte. La literatura puertorriqueña es un juego de afinidades, un plano en el que colocar distintas piezas ayudan a pensar una realidad.

¿Cuál fue el mayor reto al escribir Domingo de revolución

No autocensurarme, paradójicamente. No mentirle al libro.

Si asignáramos un color a este libro, ¿cuál sería?

Verde Olivo, porque Cleo, el personaje principal, está rodeada de verde olivo y está tratando de salir del verde olivo. Hay un texto de Jorge Perugorría en la película Volavérunt, dirigida por Bigas Luna y que trata sobre Goya, donde él le dice a la condesa «morir de verde veronés» y yo digo «morir de verde, verde olivo». 

Naces en un país que pasa por una situación complicada, ¿cómo ha influenciado esta situación política, social y económica en los poetas de tu generación?

Mucho. De hecho, me parece que la poesía actual venezolana está tomada por la política y la inmigración. Está la poesía de los que sobreviven el quedarse y la de los que sobreviven el irse. Ambas, situaciones muy complicadas.

En el proceso de concebir y escribir un libro, ¿hay algún momento que te estreses o todo es placer?

Pongamos claro una cosa, escribir es un privilegio. Por consiguien- te, debiera ser un acto de placer, de alegría, de dicha. Sin embargo, escribir cuesta y, a veces, uno siente que está colocando las palabras en el texto como si uno fuera una hormiguita y las cargara en su lomo. Es decir, escribir requiere un esfuerzo titánico, mucho sudor, mucho trabajo… porque las cosas más difíciles son las más estimulantes y placenteras.

Recientemente fuiste escogido como uno de los treinta y nueve mejores escritores de ficción menores de treinta y nueve años en Latinoamérica por el Hay Festival, en su edición de Bogotá 39 – 2017. ¿Qué fue lo primero que te vino a la mente cuando lo supiste?

Al principio no sabía lo mediático e importante que era esta selección, pero a medida que todo el mundo empezó a felicitarme y mi foto fue saliendo en un montón de periódicos y medios, fui com- prendiendo que era una cosa grande. Por lo que cuando concienticé eso, lo primero que me vino fue un susto. Pero solo un momentito. Luego lo disfruté, y empecé a celebrar.

¿Qué esperas de la poesía?

Yo espero la salvación.

¿Crees que la poesía espera algo de ti?

Redención.

Autores entrevistados: Carmen Boullosa, Antonio Ortuño, Roxana Méndez, William Navarrete, Enzo Maqueira, Sergio Gutiérrez, Ariadna Vásquez, Rey Andújar, Josefina Báez, Claudia Salazar, Raquel Abend van Dalen, Carlos Aguasaco, Rubén Sánchez, Víctor Manuel Ramos, Rosa Silverio, Juan Dicent, Junot Díaz, Jorge Galán, Wendy Guerra, Maricel Mayor Marsán, Joaquín Badajoz, Manuel A. López, Anjanette Delgado, José Ignacio Valenzuela, María Juliana Villafañe, Gloria Hernández, Ana Cecilia Blum, René Rodríguez Soriano, Homero Pumarol, Frank Báez, Denisse Español, Martha Rivera-Garrido, José Mármol, Tony Raful, Pedro Cabiya, Luis O. Brea F. y Scherezada (Chiqui) Vicioso.

Glenda Galán

Escritora y periodista dominicana radicada en Miami. Realizó una Licenciatura en Comunicación Publicitaria de la Universidad Iberoamericana (UNIBE), Diploma en Periodismo de University of Miami (KC) y Maestría en Literatura Española e Hispanoamericana de la Universidad de Barcelona. Ha trabajado como periodista y productora en América TeVe y actualmente es directora de la Revista Cultural Dominicana en Miami. Premio Emmy (2011) como Productora y nominación a Premio Emmy (2011) como Guionista. Ha Publicado: Mar de fugas (2011), Guayabas y fresas (2012), Tsunami (2014) y Ventanas (2018).